27 de julio de 2014

Gran Premio de Hungría 2014, mitad de trayecto.


Soberbio Gran Premio de Hungría, electrizante carrera con el que termina la primera mitad del campeonato 2014. Pasó de todo, pero lo que debo destacar a esta altura es la enorme performance de Fernando Alonso.

Este año pensaba escribir las crónicas de cada carrera y clasificación en el blog, pero lamentablemente no pude hacerlo por diversas razones. Sin embargo, sí me dedique a disfrutar a pleno de cada instancia de la temporada, no me perdí nada y todo lo que vi hasta ahora fue excelente.
Y afirmar esto como fan de Alonso y Ferrari, este año, es un poco audaz. Pero como justificativo debo volver a repetir lo que ya he dicho en incontables oportunidades, y es que llevo décadas siguiendo este deporte y he visto mucho.

A veces toca ganar y otras perder. Aunque parezca mentira, Esta obviedad no es comprendida en toda su extensión por todo el mundo. Son más de 20 pilotos persiguiendo un mismo objetivo, un solo hueso para dos decenas de perros hambrientos.

Pero más allá de esta simplificación tan gráfica, hay distintas formas y modos de ganar y de perder. Hay un relato detrás de cada resultado. Ganar y ser el mejor no son sinónimos en un deporte donde la ecuación piloto-maquina es tan azarosa.

Es aquí donde agradezco a mi pasión de haber pasado tantas horas con los ojos fijos en la pantalla durante cada gran premio, casi sin pestañear, sin escuchar ni contestar a nadie que me hable. La F1 es mi pasión y así la vivo.

El año pasado, luego de una racha de cuatro años de monótono dominio de Red-Bull, me atreví a decir que Vettel, el “joven maravilla”, era solo un mediocre con suerte. Que Webber hacía muy bien en dejar una categoría que ya no le interesaba y que Massa debería haberle seguido. Que Kimi era un muy buen piloto pero inestable y solo sería un buen segundo en Ferrari. Pero por sobre todas las cosas, me cansé de decir que Fernando Alonso es el mejor piloto activo que tiene esta categoría.

¡Gracias 2014!

Esta temporada arrojó luz sobre muchas cosas que algunos no podían ver. Muchas bocas inexpertas y otras tantas mal intencionadas se enmudecieron. Los que decían que Kimi borraría del mapa a Fernando fueron los primeros en desaparecer. Detrás de ellos los enceguecidos con un Vettel inflado a fuerza de chequera. Por último, los que solo veían la cosmética, también bajaron el volumen. Fantástico.

Creo que en este punto las cosas están muy claras. Comenzamos el año con numerosos cambios técnicos y reglamentarios. Un nuevo inicio que mostraría las deficiencias y virtudes de todos, técnicos, equipos, mecánicos y pilotos.

Entonces miramos a Red-Bull, el equipo que venía de ganar todo durante cuatro años demasiado largos y sobre el cual se había generado mayor expectativa. ¿Y que ocurrió con el prodigio alemán? Pues lo que tarde o temprano iba a ocurrir, que puesto a correr junto a un piloto de verdad y con un coche bueno, pero no el mejor, sus resultados se vendrían a pique, ajustados al nivel de su capacidad. Ricciardo es muy superior a Vettel en todos los aspectos y queda claro cada fin de semana de F1. Es más rápido, más preciso, más templado y tiene mucho más hambre. El joven australiano borró de un plumazo el recuerdo de su antecesor y compatriota en el equipo. También está borrando a Vettel.

Felipe Massa tiene este año el mejor Williams de los últimos años, sin dudas. Pero Massa es Massa y muy en su interior sabe que tiene el número “2” tatuado a fuego. No me hablen de mala fortuna, malas estrategias o casualidades. Massa nunca ganó ni ganará nada importante, nunca. Y peor aún, con los años se está volviendo peligroso, tanto para los demás pilotos como para él mismo. No sé si estará desesperado por ver que se acerca el final de su carrera o que pronto superará a Ricardo Patresse como el piloto con mayor sequia de victorias luego de haber ganado un GP, allá por el año 2008.
Valtteri Bottas en cambio es un gran piloto, con ganas de ganar y un talento en desarrollo que acompaña sus ansias. El finlandés es el indiscutido líder de su equipo, pero no tanto por ser un "alfa" sino porque Massa es un rematado "beta".

Es difícil ser objetivo con un piloto cuando conduce el coche más rápido, pero en el caso de Hamilton y Rosberg el talento es un factor común y evidente en ambos. No es frecuente ver tal paridad en un equipo. Más allá de que este año el mejor coche [de lejos] es el Mercedes, sus dos pilotos nos están deleitando con una conducción excelente, impecable, pero mejor aun, ferozmente competitiva. Esto es lo que cualquier espectador de F1 sueña con ver por encima de sus propios favoritismos, dos ases del volante luchando por la victoria en igualdad de condiciones. Nico muestra una solidez y efectividad espectaculares; Lewis, menos afortunado en el aspecto técnico este año, ha protagonizado remontadas épicas y un instinto ganador excepcional. Por esto el alemán suma 202 puntos en el campeonato mientras que el inglés le pisa los talones con 191. Ambos muy por encima de los 131 de Ricciardo, tercero en la general de pilotos.
Lewis Hamilton ha madurado mucho desde que comenzó siendo un niñato engreído, protegido de Ron Dennis, precipitado e imprevisible. Hoy brilla por sí solo.

Y toca hablar de Ferrari. Vaya racha, llevan años encadenando un coche lento detrás de otro peor. Una lástima para la escudería insignia de la Fórmula Uno. En la pretemporada, en febrero, siempre parece que el año será diferente, que habrá lucha por el título, que se comerán el mundo, pero una vez que se apagan las luces en el primer GP todo se viene abajo y los fans, o “tifosi” en este caso, tenemos que digerir con amargura unos resultados que oscilan entre el y el 10º… cuando hay suerte!

Pero luego está el “FF”, el Factor Fernando, ese plus que lleva dentro uno de los coches de Maranello que casi mágicamente hace que vaya más rápido de lo que su rezagada mecánica le permitiría. Alonso lleva su Ferrari por encima de su techo, siempre. Nunca se cansa, nunca se rinde, nunca se desalienta. Solo quiere ganar y eso empuja su coche mucho más que el Kers.

La limitación técnica existe, quizás no pueda competir de igual a igual con un Mercedes, un Red-Bull, un Williams o hasta un Force India, pero siempre estará allí, acechándoles desde lo más cerca posible, atento a cualquier error del enemigo para capitalizarlo a su favor. Y cuando las cosas se ponen difíciles para todos, como hoy en Hungría, es Alonso quien se lleva lo que otros no saben aprovechar.
Claro que fue heroico lo de Hamilton, partiendo desde los boxes y acabando en el podio. Pero no olvidemos que su coche es al menos un segundo más rápido que todos los demás, igual que el de Rosberg.

Alonso mantuvo a raya al Mercedes y a todos los demás, durante más de 15 giros, con un coche notablemente inferior y unos neumáticos blandos al borde de la extenuación.


Casi ni recuerdo cuando antiguos visitantes de este blog sugerían que la llegada de Kimi a Ferrari marcaba el comienzo del fin para el asturiano. Que Räikkönen no sólo no se conformaría con ser segundo piloto, sino que superaría a Alonso de manera rotunda. Pues con media temporada transcurrida el balance de los pilotos Ferrari es 11-0 a favor de Fernando. Algo que no ocurre en ningún otro equipo. ¿Y los anti-españoles alonsistas, odiadores de todo? ¿Dónde se habrán metido esas remeritas que decían “Kimi is faster than you”?

Es genial ver a los hechos demoler las palabras necias.

Luego están los McLaren, equipo al cual es obligatorio referirse cuando hablamos de F1, pero que este año tampoco están teniendo un nivel competitivo. El coche no va, pero los pilotos tampoco. Button ya dio todo lo que tenía, no hay más. Magnussen tampoco parece aspirar a mucho pese a que aún no ha dejado grabado su nombre en la memoria de esta categoría.

Y al final están los pilotos que quiero que se vayan a correr a otro sitio, no sé si en coche o mejor en bicicleta o a pie: Maldonado, Pérez y Gutiérrez. No sé bien que hacen en la pista y lo que es peor, creo que tampoco lo saben ellos. A su falta de pericia se suma, principalmente en el caso de Maldonado y Pérez, una temeridad que pone en riesgo a los demás corredores, ya sin contar que tiran por traste los esfuerzos de sus equipos un gran premio tras otro. Son un cumulo de errores de conducción.
¿Y quién soy yo para querer que se vayan? Nadie, pero quiero que lo hagan. Hago uso de mi derecho de espectador de decir lo que se me antoje, lo que opino de lo que veo. El lector puede siempre estar de acuerdo o no. Arcanastu Blog es abierto a la pluralidad de opiniones.

Solo me queda una pregunta antes de intentar olvidarme de la F1 durante este receso de verano. A ver quién me lo puede responder: ¿Dónde está Kobayashi?¿Alguien lo vio en estos meses?

Pues nada, hasta la próxima.






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