29 de enero de 2014

Me gusta la lluvia...


Me gusta la lluvia, no sé bien por qué. O sí lo sé. Siempre me gustó.
Por lo general, el sonido y el aroma que traen consigo los días lluviosos, me traen agradables recuerdos.

Mi dormitorio lindaba con un pequeño patio de aireación, que estaba techado con un toldo de fibra de vidrio. Tenía una puerta que daba a él. Cuando llovía el ruido era infernal, quien no viviera allí, seguramente no podría entender cómo hacíamos para soportarlo. Y yo que estaba tan cerquita, disfrutaba como si fuera una bella melodía. Cuando lloviznaba era como una canción de cuna, muy suave.. A medida que la lluvia se hacía más intensa, el sonido comenzaba a tomar fuerza, hasta que en algún momento parecía que el toldo se vendría abajo. Me gustaba escuchar ese sonido, sentir ese olorcito a lluvia, sentirme protegida frente a  algo que sonaba casi, casi peligroso, acurrucarme y esperar disfrutando, que pase.

La lluvia me trae también nostalgia y recuerdos de los veranos en Parque Camet.  Allí pasé todas las vacaciones en mi infancia. Está en las afueras de Mar del Plata, una ciudad balnearia que se encuentra sobre la Costa Atlántica, en Argentina.

Mis abuelos tenían una casa con mucho parque, algo que no tenía en Rosario en el lugar donde yo vivía.
Allí lo más sorprendente a mis ojos y a todos mis sentidos era la naturaleza.

Cuando llovía, veíamos a través de dos grandes ventanales, un espectáculo maravilloso... Cierro los ojos y siento aún hoy, el aroma a tierra húmeda, las gotas que con el viento mojaban mi cara estando sentada con mi abuelo en la galería observando la lluvia, en silencio. Recuerdo el asombro frente a aquel cielo color naranja que asomaba entre los árboles cuando regresaba la calma, recortando sus siluetas de manera perfecta.

Recuerdo la alegría de volver a jugar en la vereda cuando la lluvia cesaba, pasar con la bicicleta sobre los charcos, abriendo las piernas en el aire, sintiéndome libre y feliz a la vez.


Algo que me deslumbraba era ver tan de cerca, aquello que en mi casa solo veía en documentales o fotos de revistas.. Las plantas humedecidas con las gotas de lluvia. Me daban una sensación de frescura, de alegría…

Me gusta mojarme con el agua de lluvia y ver sus gotas dibujadas en el suelo. Imagino que al caer va limpiando el aire para que luego, cuando salga el sol, todo se vea más lindo.

Ahora, después de muchos años, vivo en un lugar en el que tengo dos grandes ventanales. Cuando llueve, me gusta mirar a través de ellos. Observar como bailan las hojas de los árboles, sentir al viento soplar sin miedo y escuchar su canto.

Hoy llovió, con intensidad y como siempre, apenas cayeron las primeras gotas exclamé en voz alta: ¡Qué lindo! ¡Me encanta que llueva! Lo demás, todo eso que pasa por dentro mío cada vez que el cielo baña a la tierra, es lo que les conté aquí.





Me gusta la lluvia, me trae lindos recuerdos…






25 de enero de 2014

Fidelidad, la primera regla.

Por estos días se han escuchado en los medios algunas noticias faranduleras referidas a supuestas “infidelidades” hacia sus esposas, de personajes tan populares como el presidente de Francia,  François Hollande  y el presidente de Estados Unidos,  Barack Obama.
No voy a ahondar en detalles que fácilmente pueden leer por internet quienes deseen ineriorizarse sobre lo acontecido en ambos casos pero sí me voy a detener a pensar en la  fidelidad como virtud.

La  fidelidad frecuentemente se refiere a las relaciones de pareja, en las que sus integrantes esperan casi siempre esa máxima muestra de amor. Buscando una definición, encontré esta: “La fidelidad es un valor moral que faculta al ser humano para cumplir con los pactos y compromisos adquiridos. Es entonces el cumplimiento de la palabra dada”.
Pero yo creo que es un tema más complejo aún, que la fidelidad tiene que ver con muchas otras cosas también.
Si actuamos “correctamente” sin afectar de manera negativa a otros, cumpliendo todas nuestras promesas, podría pensarse que somos personas “correctas”, que actuamos de buena manera, es decir, que somos buenas personas.

Mmmm.. me quedan muchas dudas de ello, creo que ese no es el parámetro que define si una persona es buena o no. Creo que lo que mejor define a alguien es la lealtad con su propia esencia.
Fidelidad a lo que pensamos, a lo que sentimos. Fidelidad a nosotros mismos. 
Ser auténtico es ser fiel a lo que verdaderamente somos. Si somos fieles a nuestra esencia seremos personas honestas.

No puedo entender cómo hay gente que dice una cosa y en su vida actúa opuestamente a eso que pregona. Está lleno de estos ejemplares, no hace falta recorrer mucho para darse cuenta.
La sociedad actual incita permanentemente a que actuemos de determinada manera, en la forma de vestir, en los lugares a los que frecuentar, en qué cosas “debemos” tener sí o sí para que nuestra vida sea feliz o cómo debemos actuar para ser listos.
Si somos fieles a nosotros mismos creo que no necesitamos que nos indiquen lo que tenemos que hacer ya que nuestras elecciones estarán guiadas por nuestros propios gustos y deseos. Probablemente seremos fieles a nuestros amigos, los elegiremos porque sinceramente deseamos estar con ellos. Seremos fieles a nuestra pareja, porque sabremos que es esa persona con la que deseamos compartir nuestra vida.
Seguramente tiene su costo, quienes no actúan así, se incomodan mucho con quienes logran este modo de vida, ya que de alguna manera puede poner en evidencia que ellos carecen de esta virtud.

No es fácil en una sociedad en la que las apariencias, el “qué dirán”, el consumismo y las cabezas huecas brillan por su presencia, pero tampoco es imposible.
Creo que de eso se trata la “fidelidad”, de seguir el latir de nuestro corazón y principalmente actuar siempre con honestidad.

Me pareció curioso al buscar en la web información sobre la fidelidad, que gran parte de lo que encontré se refiere a la fidelidad animal, en especial de los perros y no tanto a las personas. Ya que siempre tuve perro, sé de qué se trata, pero me quedo pensando que al final buscamos y encontramos en nuestras mascotas lo que tanto cuesta encontrar en los seres humanos.








10 de enero de 2014

Vídeo promocional Formula 1, Temporada 2014


Bueno, llevo varias semanas sin escribir aunque siempre cerca de Arcanastu. Esta vez motiva mi post el excelente vídeo de promoción para la Fórmula 1 de 2014.

Al verlo se encendió el combustible de alto octanaje que llevo en las venas y me vinieron a la memoria los momentos más memorables de este deporte que me hicieron fanático de por vida.

Aparecen los auténticos grandes, los titanes de la F1 que con limitados recursos técnicos y económicos brindaron sus vidas a esta pasión. Para un fan como yo este video no tiene precio y puedo verlo cientos de veces sin pestañear. Una maravilla.

Estos poco más de dos minutos y medios resumen toda la carga motiva que un verdadero seguidor de este deporte siente en cada largada, en cada clasificación, en cada curva y con cada incidente de carrera. Es un deporte sanguíneo, no apto para frivolidades. El circo es para vender, para los que no saben, para los que quieren “la foto”. Yo lo vivo con pasión, a puertas cerradas, sin flashes.

Sólo el final no es acorde a mis gustos deportivos actuales, pero es parte de la actualidad del automovilismo.

Disfruten.






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