25 de enero de 2014

Fidelidad, la primera regla.

Por estos días se han escuchado en los medios algunas noticias faranduleras referidas a supuestas “infidelidades” hacia sus esposas, de personajes tan populares como el presidente de Francia,  François Hollande  y el presidente de Estados Unidos,  Barack Obama.
No voy a ahondar en detalles que fácilmente pueden leer por internet quienes deseen ineriorizarse sobre lo acontecido en ambos casos pero sí me voy a detener a pensar en la  fidelidad como virtud.

La  fidelidad frecuentemente se refiere a las relaciones de pareja, en las que sus integrantes esperan casi siempre esa máxima muestra de amor. Buscando una definición, encontré esta: “La fidelidad es un valor moral que faculta al ser humano para cumplir con los pactos y compromisos adquiridos. Es entonces el cumplimiento de la palabra dada”.
Pero yo creo que es un tema más complejo aún, que la fidelidad tiene que ver con muchas otras cosas también.
Si actuamos “correctamente” sin afectar de manera negativa a otros, cumpliendo todas nuestras promesas, podría pensarse que somos personas “correctas”, que actuamos de buena manera, es decir, que somos buenas personas.

Mmmm.. me quedan muchas dudas de ello, creo que ese no es el parámetro que define si una persona es buena o no. Creo que lo que mejor define a alguien es la lealtad con su propia esencia.
Fidelidad a lo que pensamos, a lo que sentimos. Fidelidad a nosotros mismos. 
Ser auténtico es ser fiel a lo que verdaderamente somos. Si somos fieles a nuestra esencia seremos personas honestas.

No puedo entender cómo hay gente que dice una cosa y en su vida actúa opuestamente a eso que pregona. Está lleno de estos ejemplares, no hace falta recorrer mucho para darse cuenta.
La sociedad actual incita permanentemente a que actuemos de determinada manera, en la forma de vestir, en los lugares a los que frecuentar, en qué cosas “debemos” tener sí o sí para que nuestra vida sea feliz o cómo debemos actuar para ser listos.
Si somos fieles a nosotros mismos creo que no necesitamos que nos indiquen lo que tenemos que hacer ya que nuestras elecciones estarán guiadas por nuestros propios gustos y deseos. Probablemente seremos fieles a nuestros amigos, los elegiremos porque sinceramente deseamos estar con ellos. Seremos fieles a nuestra pareja, porque sabremos que es esa persona con la que deseamos compartir nuestra vida.
Seguramente tiene su costo, quienes no actúan así, se incomodan mucho con quienes logran este modo de vida, ya que de alguna manera puede poner en evidencia que ellos carecen de esta virtud.

No es fácil en una sociedad en la que las apariencias, el “qué dirán”, el consumismo y las cabezas huecas brillan por su presencia, pero tampoco es imposible.
Creo que de eso se trata la “fidelidad”, de seguir el latir de nuestro corazón y principalmente actuar siempre con honestidad.

Me pareció curioso al buscar en la web información sobre la fidelidad, que gran parte de lo que encontré se refiere a la fidelidad animal, en especial de los perros y no tanto a las personas. Ya que siempre tuve perro, sé de qué se trata, pero me quedo pensando que al final buscamos y encontramos en nuestras mascotas lo que tanto cuesta encontrar en los seres humanos.








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3 comentarios :

  1. Es curioso que en un momento en el que es tan difícil encontrar en nuestras sociedades según qué valores, nos planteemos estas cosas.
    Para mí la fidelidad siempre ha ido unida a la idea de lealtad. No sólo asociado al amor romántico, si no a todo tipo de relaciones interpersonales, y posiblemente principios.
    No tiene que ver con ser buena o mala persona, para mi es más una cuestión de razón frente a pasión. Yo puedo desear algo, pero por lealtad no buscarlo o ejecutarlo. Quizás sea limitar mi parte más visceral pero supongo que, en según que situaciones, con todo lo pasional que soy en cualquier aspecto de mi vida, prefiero que así sea.

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  2. Nurocas: Coincido en que la fidelidad va unida a la lealtad y aplicada a todas las relaciones, pero en especial a uno mismo. Pero para mí la lealtad tiene que ver, más que con limitar, con "ejecutar" partiendo siempre de la verdad. No me refiero a engañar si no a ir siempre hacia donde deseo hacerlo. Esto, a mí, me lleva a disfrutar plenamente de cada elección, ya que tomo lo que realmente deseo. Gracias por tu paso por aquí, siempre es un gusto compartir opiniones contigo.

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  3. La fidelidad, para ser sana, debe ser un deseo propio y no una imposición.

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