23 de octubre de 2013

Diez reglas sencillas para salir con mi hija


Durante casi 20 años fui padre de varones y aunque no lo notaba entonces, eso implica cierta tranquilidad en algunos aspectos de los que jamás había tomado nota, como por ejemplo, en saber que no llegarán un día a casa diciendo: “Papi, estoy embarazado…

Aunque bastante tópico, es solo un ejemplo ilustrativo que cualquier lector comprenderá rápidamente.

Pero hace 22 meses llegó ella. Ese pequeño trocito de amor que solo reparte miradas enormes y dulzura por doquier. Y claro, con lo bonita que es, no faltaron familiares y amigos que se divirtieron diciendo: “Ja, a esta si que la vas a tener que cuidar de los chicos, con esos ojazos y esa sonrisa va a tener decenas de pretendientes…

Primero sonreí por compromiso, pero cuando note que mi sangre elevaba su temperatura hasta quemarme las venas y mis impulsos por cerrarle la boca a mi interlocutor incluían pensamientos violentos, comprendí, justo en ese momento, que ser padre de una hija es bastante distinto.

Por eso quiero compartir estas sencillas reglas para todo aquél que pretenda gozar de la dulce compañía de mi hijita, con alguna remota intención de cortejo.

El día de mañana, cuando el joven en cuestión busque en la Internet del futuro alguna información sobre mi niña o su familia, espero que se tope con este post informativo y lo lea a conciencia. Aquí vamos:


  • Regla primera:
Si llegas con tu coche a la puerta de mi casa y das un par de bocinazos, mejor que estés entregando un paquete de DHL, porque de aquí no te llevarás nada.


  • Regla segunda:
No toques a mi hija delante de mí. No quiere decir que puedas hacerlo a mis espaldas, pero si yo estoy delante podrás mirarla siempre por encima de su cuello. Si no puedes mantener tus ojos y manos alejados del cuerpo de mi hija delante de mí, te los arrancaré.


  • Regla tercera:
Soy consciente de las nuevas modas pero (al menos en la actualidad) los jóvenes usan los pantalones tan bajos que parecen caerse de sus caderas. No sé si ese tipo de modas seguirán en unos años pero para intentar ser justo y abierto de mente sobre este tema, te propongo un trato: puedes venir a mi casa mostrando la mitad de tu ropa interior por fuera de un pantalón diez tallas más grandes, y no lo voy a objetar. Sin embargo, con el fin de asegurarme de que tu ropa no se caiga durante la cita con mi hija, voy utilizar mi clavadora neumática para sujetar tus pantalones a tu cintura.


  • Regla cuarta:
Estoy seguro de que estarás informado de que en el mundo actual, tener sexo sin utilizar alguna “barrera protectora” podría costarte la vida. Pues permíteme extender la norma: cuando se trata de sexo con mi hija, yo soy la “barrera protectora” y puedo costarte la vida.


  • Regla quinta:
Para que podamos llegar a conocernos quizás pienses que deberíamos hablar de deportes, política u otros temas del día. Por favor, no lo hagas. La única información que necesito conocer es a qué hora exacta traerás de vuelta a mi hija a casa, y la única palabra que quiero escuchar al respecto es “temprano”.


  • Regla sexta:
No tengo ninguna duda de que eres es un joven popular, con muchas oportunidades de salir con otras chicas. Esto me parece bien, siempre y cuando le parezca bien a mi hija. De lo contrario, una vez que hayas salido con mi hija, seguirán saliendo hasta el día en que ella (y solo ella) decida terminar. Si la haces llorar, yo te haré llorar.


  • Regla séptima:
Cuando estés en el porche aguardando a que salga mi hija durante más de una hora, no quiero verte suspirar o mirar el reloj nervioso. Si quieres llegar a tiempo a la película, no deberían estar saliendo. Mi hija se tiene que maquillar y peinar, y eso es un proceso que puede tomar más tiempo que pintar la Gran Muralla China (con dos manos). En vez de quedarte de pie allí, ¿por qué no haces algo útil, como lavarme el coche o cortar el césped?


  • Regla octava:
Los siguientes lugares no son apropiados para una cita con mi hija: lugares donde haya camas, sofás o cualquier cosa más acolchada que un taburete de madera. Lugares donde no haya padres, policías o monjas a la vista. Lugares donde esté oscuro como para leer. Lugares donde haya baile, se tomen de la mano, o haya felicidad. Lugares donde la temperatura ambiente sea lo suficientemente caliente como para inducir a mi hija a usar pantalones cortos, camisetas sin mangas, tops, o cualquier cosa que no sea un jersey y una parka de pluma de ganso con la cremallera hasta el cuello. Las películas de temática romántica o sexual deben evitarse rigurosamente. Películas de gánsters, mafia y motosierras están bien. Partidos de baloncesto, hockey o fútbol están bien. Visitar parientes en la residencia de ancianos sería lo mejor.


  • Regla Novena:
No me mientas. Jamás. Puedo parecer un barrigón de pocas luces que se está quedando calvo, pero en temas relacionados con mi hija, yo soy el que todo lo sabe, el Dios inmisericorde de su universo. Si te pregunto a dónde van y con quién, tienes una sola oportunidad para decirme la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Tengo una escopeta, una pala y dos hectáreas detrás de la casa. No juegues conmigo.


  • Regla décima:
Ten miedo. Ten mucho miedo. Cuando me pongo nervioso puedo confundir muy fácilmente el sonido de tu auto en la entrada con el de unos pandilleros que quieren entrar a casa a robar. Y si no tomo mi medicación es peor aún, las voces en mi cabeza me obligan a limpiar mis armas mientras espero que regrese mi hija a casa.
Cuando llegues, baja del coche con ambas manos donde pueda verlas y anuncia con voz fuerte y clara que has traído de vuelta a mi hija, sana y salva. Luego puedes volver a tu coche y marcharte rápido pero en silencio, no hay necesidad de que entres. La cara camuflada que te mira por la ventana es la mía.


* Estas reglas son una adaptación personal de un correo electrónico viral que se distribuyó en 1998. Debido a que las redes sociales aún no existían su difusión fue limitada. Su autor es el escritor W. Bruce Cameron y el fragmento pertenece a su libro “Ocho reglas simples para casarse con mi hija”.

Es obvio que el asunto está encarado con humor y no estoy de acuerdo con todos los puntos. Sólo con algunos de ellos.





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12 comentarios :

  1. Alfredo , no me sorprende tu pensamiento de padre de una hija...porque cómo casi todas las hijas...tuve uno...todo lo que sentís tiene una sola explicación...es amor...es protección...y también es no recordar ese tiempo en que estos padres llegaban a una casa a buscar a sus chicas que , casualmente , eran las hijas de otros padres...Me encantó tu entrada que con mucho humor cuenta de ese cosquilleo que estás comenzando a sentir...y está muy bien que asi sea...porque esa nena te va a devolver tanto amor y cuando ya sea mujer te va a agradecer todo lo que la cuidaste...abrazo y...¡ aguante este padre...!

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  2. Hola Elba, obviamente que esta entrada está enfocada desde el humor, pero como digo en ella, estoy descubriendo que algunos de estos puntos pueden llegar a ser ciertos llegado el caso !! jajajaj, muchas gracias por pasar otra vez a visitarnos y dejar como siempre tu valioso aporte. Un saludo.

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  3. Alfredo:
    Mi hija llegó a mi vida a mis cuarenta años. Eso hace que mi experiencia pueda servirte para saber con quién te las tendrás que ver.
    Solo por tu amor de padre soportarás bodrios cinematográficos imposibles, jornadas interminables de calesita y jueguitos mecánicos, peloteros, etcétera.
    Descubrirás que es imposible decirle no, so riesgo de sentirte un villano.
    Y, lo que es peor, verás qué boludos son sus amiguitos... Si es que los llegaras a conocer.
    Obviamente, el abanderado será aquel que se arrimará a pisar tu casa.
    Y, si te creés ser el Guardabosques Mayor, no te olvides de tu patroona, que desempeñará el rol de SUEGRA.
    Muy buen post.
    Un gran abrazo.

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  4. Amigo Arturo, sin haber cumplido aun los dos años de edad, mi hija ya ejerce sus dotes manipuladoras de manera alarmante y por lo que veo mi calvario no hizo mas que empezar !!! jajajaja, tomémoslo con humor y paciencia. Me alegro que hayas disfrutado el post, gracias por tu aporte y un saludo.

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  5. Veo que podré dormir tranquila el resto de mi vida... En cuanto a la séptima regla, supongo que comprenderás "el tiempo que demanda el arreglo personal de una mujer", por experiencia y que lo pondrás en práctica cada vez que tengamos que salir.. jajja, espero que a nuestra hija le lleven menos tiempo que a mí los preparativos para sus salidas. Me reí mucho leyéndolo... no sé bien en qué parte están las bromas, lo volveré a leer a ver si las descubro.

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  6. No estás de acuerdo solo con algunas de esas reglas? jajaja Te entiendo, mi suegro es igual de "fregao". La primera vez que salí con mi novia, cuando la lleve hasta su casa, encontré a mi suegro en su antejardín a las 4 am, supuestamente tomando aire porque el calor no lo dejaba dormir jajaja..pero esta bien, yo respeto esa preocupación paternal, porque se que en algun momento yo también la sentiré, y pobre del "weon" que quiera pasarse de listo con mi hija jajaja

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  7. Así es luis alvarez, primero estas de un lado y después sin darte cuenta estas en el otro !!. Gracias por tu visita

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  8. Me has hecho reir mucho con esas 10 reglas, pero con la tercera ya me he "destornillado" de la risa................Saludos

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  9. ¿Hola? ¿se puede? Toc, toc.... (no me atrevo a entrar sin permiso, no vayas a estar esperándome conla motosierra), jeje

    Hola, Meri, hola, Alfredo....soy Yeste, encantada de conoceros.... muy encantada.

    Vuestro blog me parece entretenido, las noticias y reflexiones que aportan son
    amenas y muy interesantes, aunque ya veo que hay que tener mucho cuidado con contradecir al hombre de la casa.... dime Alfredo, ¿te resulta distinta la educación de tu hija a la de tus hijos? Me gustaría saberlo, yo tengo tres hijas ya mayorcitas. La tuya es aún muy pequeña, pero estoy segura de que verás en ella otros peligros muy distintos como mujer.

    Gracias por tu tarjeta de visita, Meri, seguiremos en contacto.

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  10. Hola CHARO, pues me alegra mucho saber que te has divertido. Pásate cuando quieras.

    yeste lima, puedes pasar siempre y cuando no quieras llevarte a mi niña !! jajajaj
    Mira, como bien dices, ella aún es pequeña pero ya noto algunas diferencias respecto a mis hijos, sobre todo en el modo de conseguir lo que se propone. Quizás sea que ya estoy más mayor, pero me resulta un poco más difícil decirle que "NO". Ya veremos como evoluciona esto.
    Por mi parte intentaré educar a todos de la misma manera, siempre que me sea posible.

    Gracias por tu grata visita y te esperamos cuando gustes. Saludos.

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  11. Jajaja, buenísimo. La primera me ha parecido bastante razonable, pero viendo ya que a partir de la segunda se empiezan a arrancar miembroooosss...., temo que tu pequeña tenga un trauma enorme cuando en su adolescencia, vea que los chicos se echan a temblar y se dan la vuelta cuando pase por su lado.
    Me voy a dormir con la dosis de risa diaria cubierta.
    Un abrazo

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  12. Nurocas: Me alegro de haber cubierto tu dosis de risa, que es la sal de la vida y nunca viene mal. Como digo al final del post, no estoy de acuerdo con todos los puntos pero...
    Gracias por comentar. Un saludo.

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