9 de septiembre de 2013

Cuentos Chinos #9 La Sonrisa de una Concubina


Hoy es una historia breve pero esclarecedora. Veremos cómo desde los orígenes de algunas culturas milenarias, se advertía sobre el negativo influjo que las mujeres podían ejercer sobre los hombres, haciéndoles actuar de manera irresponsable. Algo que condenó a las mujeres chinas hasta la actualidad.

El Rey You, último gobernante de la Dinastía Zhou occidental (siglo 11 a 771 a.C.) tenía una inclinación casi obsesiva por las mujeres hermosas. Uno de los bufones de la corte, en un intento por congraciarse con él, sugirió: "Las mujeres de la corte están envejeciendo. Es hora de que elijas algunas más jóvenes de los estados vecinos".

Sucedió entonces que un estado vasallo muy pequeño llamado Bao, se negó a enviar dicho tributo a tiempo y fue entonces atacado por las tropas de Zhou. En castigo a esta intolerable rebeldía, se comprometió al estado de Bao a enviar diez mujeres jóvenes y hermosas en lugar de sólo una.

La más deslumbrante de las diez doncellas, que se llamaba Baosi, pronto se convirtió en la favorita del rey. El monarca la llevaba consigo a todas partes, incluso en expediciones de caza. Pero Baosi poseía una extraña cualidad, jamás sonreía. Sin embargo, se sabía que a ella le gustaba escuchar el sonido de la seda rompiéndose, por lo que el rey ordenó que todos los días un centenar de rollos de seda sean desgarrados ante Baosi por sus fuertes criadas, aún así, esto no logró provocar una sonrisa en el rostro de la bella concubina. El rey You estaba completamente fuera de sí y encaprichado con conseguir la sonrisa de Baosi, por eso destronó a su reina y a su propio hijo, al príncipe heredero, para poner a Baosi en su lugar, pero nada lograba provocar la anhelada sonrisa.

Un día, el rey llevó a Baosi a una excursión en las montañas Lishan, al este de Haojing, su capital (actualmente al oeste de Xian). Una vez allí, la doncella mostró interés en una torre de faro que se utilizaba para alertar a estados súbditos de que enviaran tropas en ayuda de Zhou, en casos de guerra. Esperando obtener el favor de Baosi, el rey ordenó a sus sirvientes encender el fuego que iluminaba el faro.

Cuando las tropas vecinas se agruparon prestas al pie de Xian, no vieron ni rastros ni sonidos de batalla alguna, sólo oyeron la dulce música de flautas lusheng, sonando mientras el rey You entretenía a Baosi.

Los comandantes de los ejércitos de los estados vasallos estaban indignados y tiraron por tierra sus banderas de guerra mientras se retiraban para volver a sus pueblos, fue entonces cuando Baosi soltó una sonora carcajada.
El rey You estaba tan feliz con la felicidad de su amada que volvió a llevarla a aquel faro decenas de veces para mostrarle su luz y verla reir por única vez. En poco tiempo, aquel faro perdió su valiosa utilidad como alerta de guerra y las tropas vecinas ya no se movilizaban para ayudar al reino de Zhou cuando veían brillar su luz. Sabían que solo se trataba del rey intentando agasajar a su concubina.

En el año 771 a.C., el estado Zhou fue atacado por miembros de la tribu Quanrong en el norte. En conspiración con algunas tropas desleales de Zhou y bajo la dirección del hermano de la anterior reina destronada, se acercaron a la capital, Haojing. El rey You preocupado, ordenó inmediatamente que se encendiera el faro, pero los duques vecinos ignoraron su llamado y la ciudad de Haojing fue capturada rápidamente por las fuerzas de Quanrong.
You y Baosi fueron apresados. El rey fue ejecutado al pie de las montañas Xian y el trono se otorgó al rey de Quanrong. Nada se dice sobre cuál fue el destino de Baosi.

Cualquiera en la actualidad, bien podría justificar que Baosi, resentida por haber sido entregada en ofrenda al rey You, actuó como lo hizo por venganza, pero los historiadores antiguos no lo interpretan de esa manera. En consonancia con el tradicional sesgo anti-femenino que hasta el día de hoy domina gran parte de la cultura china, Baosi fue considerada la única culpable por la caída de la dinastía Zhou.

El impacto cultural de esta historia es tan importante en China, que actualmente se sigue llamando 'Baosi' a las mujeres que, casadas con algún gobernante poderoso, se cree que nublan el juicio de éste. Una especie de Eva, quien en la cultura cristiana arrastra al bueno de Adán al pecado.


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2 comentarios :

  1. Siempre es bueno tener a quien echarle la culpa. Y... la mujer acepta la culpa si se le llena de diamantes la piel.
    Muy buen artículo, Alfredo. Bastante ilustrativo.
    Mucho gusto en conocerte.
    Abrazo!

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  2. Muchas gracias Sara, y perdona la demora en responderte. Esperamos verte seguido por aquí. Saludos.

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