27 de septiembre de 2013

Cuentos Chinos #10: El Rey Mu y la Reina Madre


El origen de Xi Wangmu (西王母), la Reina Madre de Occidente, ha dado lugar a algunas especulaciones interesantes y hay muchos cuentos sobre ella. En el Shanhaijing (Libro de las Montañas y los Mares) Se la representa como una temible criatura con cola de leopardo y colmillos de tigre, gobernando sobre las pestes. Pero en otras leyendas, ella es una elegante y encantadora persona, amante de la música. En la historia de Chang'er, su amante Hou Yi (el arquero que derribó los soles), fue de ella de quien obtuvo un elixir de la inmortalidad.

Uno de los cuentos más populares sobre Xi Wangmu se refiere a una visita que recibió del Rey Mu, quinto gobernante de la dinastía occidental de Zhou (siglo 11 -711 A.C.) Este monarca se hizo famoso por un gran viaje hacia el oeste, más allá de los límites de su reino. Mirando fijamente a Luoyang, dijo que viajó hacia el norte hasta Shanxi y el distrito del valle del río Huanghe y luego hacia el oeste a través de Qinghai (actualmente Xinjiang). Muchos historiadores modernos dudan que realmente haya realizado tal viaje colosal, una distancia prácticamente imposible para aquellos días. Las regiones occidentales eran casi desconocidas para la gente del centro de China, y los cuentos fantásticos acerca de la gente y los lugares que allí existían, eran muy frecuentes.

Los Cuentos del Rey Mu, escrito durante el período de los Reinos Combatientes (475-221 A.C.) dice que lejos hacia el oeste se encuentra un gran lago, conocido como el Lago de la Perla por los nativos, donde se pueden encontrar perlas y jade. El agua es cristalina y rebosante de peces, y allí Mu pasó estuvo pescando mientras disfrutaba del majestuoso paisaje. Luego cuando el rey con su comitiva llegó a un lugar llamado Chunshabn (cerca de las que hoy se llaman Montañas Congling), se encontraron caminos cubiertos de flores y numerosas aves y animales exóticos.

Entonces llegaron a las montañas Kunlun donde visitaron Xi Wangmu en su palacio, junto a un lago llamado Yaochi (nombre de una piedra de colores atractivos). Él le ofrendó como regalo el jade más exquisitamente fino y trescientos pernos de brocado. Ella le agasajó con un banquete junto al lago, donde abundaban fabulosas frutas y manjares deliciosos. Entre ellos brotó un loto que floreció en invierno con las vainas llenas de un centenar de semillas, dátiles negros de medio metro de largo provenientes de árboles que dan frutos sólo cada cien años, y crujientes melocotones frescos que maduran cada diez mil años, confiriéndole inmortalidad a quienes los prueben.

Durante el banquete, la anfitriona y el distinguido huésped se turnaron para recitar poemas improvisados especialmente ​​para la ocasión. la reina recitó:

Nubes blancas en el cielo.
Asoman tras las colinas.
Invitado Ilustre de tierras lejanas,
montañas y ríos nos separan.
Que tengas una larga vida y
vuelvas pronto por aquí.


A lo que el Rey Mu respondió con emoción:

Viajo hacia el Este, pero volveré,
cuando mi pueblo sea próspero
y el país fuerte.
Espérame tres años hasta
que nos volvamos a encontrar.

El Rey Mu vivió más de cien años, pero no hay ningún registro de un segundo viaje para visitar a la reina. A su regreso a la capital de Zhou, sus ministros se quejaron de que el viaje había sido demasiado largo y extravagante. El Tesoro del Estado estaba casi en bancarrota. Frente a la pobreza de su pueblo, el Rey Mu, que era conocido por ser un gobernante relativamente juicioso, renunció a la idea de nuevos viajes. El incidente fue inmortalizado en un poema escrito unos 1.800 años más tarde por el poeta de la dinastía Tang, Li Shangyin (813-858 D.C.)


Estudiando los registros más antiguos en los que se menciona la Reina Madre del Oeste, los eruditos modernos concluyeron que Xi Wangmu bien pudo haber sido líder de una tribu del oeste - posiblemente una mujer, pero más probablemente un hombre – de cuyo nombre, fonéticamente traducido al chino, se interpretó como Reina Madre.

En los “Cuentos de Xi Wangmu” escritos durante la Dinastía Han (206 A.C. - 220 D.C.) se representaba a la reina como una hermosa mujer de 30 años que visitó al Emperador Wu-Di, de la Dinastía Han Occidental para su cumpleaños (r. 156-87 A.C.) y le obsequió melocotones de la inmortalidad.


Otros mitos la relacionan con Dongwanggong (Rey Padre del Paraíso Oriental) con quien se reunía una vez al año. En historias y óperas producidas en años recientes se la conoce como la Madre de Oro de Yao Chi, quien ofrecía un banquete de melocotones a los inmortales el día de su cumpleaños, cosa que coincidía con el momento en que estos frutos maduraban. El cuento relata que en uno de esos banquetes el Rey Mono Sun Wukong robó los melocotones y se metió en un montón de problemas.


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