13 de agosto de 2013

TV de mi infancia (Parte 3)


En esta tercera y penúltima entrega de "La TV de mi infancia" hablo de otros seis entrañables programas, series y animé que veía asiduamente de niño, y no fue hace tanto tiempo, creo.

Daktari. Debe haber pocas series que hablen sobre un veterinario y sus “pacientes”, pero el Dr. Tracy (Marshall Thompson) no era un veterinario cualquiera, su consultorio estaba en medio de la salvaje y misteriosa África. Recuerdo como me gustaba el solo hecho de oír le música del comienzo…tambores tribales y el canto único de Daktariiiiiii…lo cual significa “Doctor” en idioma Swahili. De niño en Buenos Aires, deseaba algún día poder viajar a África, aunque lo veía como algo increíblemente lejano y exótico. Quién me hubiera dicho entonces que luego acabaría viviendo en un país solo separado por un breve estrecho del “Gran Continente Negro”.

Sus mascotas tampoco eran muy convencionales. Tenía a Judy, la chimpancé y a Clarence, el león bizco. Claro que durante la serie aparecía toda clase de animales con todo tipo de dolencias, pero también el argumento hablaba de la lucha del Dr. Tracy junto a su simpática hija Paula y el resto de su equipo contra los cazadores ilegales y otros explotadores de los animales. Si éste era un tema que ya estaba vigente en los años 60 (hace más de 50) imagínense el destrozo que se habrá hecho con la fauna africana desde entonces.
Se produjeron 89 episodios entre 1966 y 1969.

Mira este vídeo con la apertura de la serie. La calidad no es la mejor, pero claro que en aquella época no existía lo digital y mucho menos la Alta Definición ni el 3D.






TARZÁN. Otra de la selva y los animales. Clásico de clásicos creado por el fantástico escritor estadounidense Edgar Rice Burroughs y seguramente uno de los primeros superhéroes de la literatura contemporánea. Tanto es así que antes de ver la serie por la tele, mi padre me contaba que la escuchaba por la radio. Así es, para quienes no lo sepan, el comienzo de las series, como Tarzán, Dick Tracy, El Fantasma, El Llanero Solitario y muchas otras fue por la radio, donde varios locutores leían la historia e interpretaban los diferentes roles y producían los efectos especiales de sonido con los elementos que tuvieran a mano. Había que tener mucha imaginación por cierto.

Tanto Tarzán como Daktari las recuerdo en blanco y negro. La presentación de esta serie tambien me fascinaba, se veía al “Rey de la Monos” lanzar su clásico aullido en la cima de una cascada, al cual todas las bestias salvajes respondían sumisas. Sus principales amigos eran la mona Chita, su inseparable chimpancé, Tantor el elefante y Numa el león.

La versión que yo vi es la protagonizada por Ron Ely, que se rodó entre 1966 y 1968. Fueron 57 episodios.

Otro imperdible es el comienzo de Tarzán, míralo aquí:



Los Tres Chiflados. Curly, Larry y Moe, indiscutibles reyes del disparate y los gags en blanco y negro, me parecería raro que alguien no conozca esta serie, pero en la actualidad creo que ya no la pasan por ningún lado. Estos tres verdaderos locos no terminaban de salir de un problema que ya estaban metiéndose en otro mayor. Era como ver un dibujo animado pero con actores de verdad. Es el día de hoy que no entiendo cómo con los escasos recursos técnicos de aquella época, se pegaban tremendos golpes y podían seguir caminando como si nada. Además no eran ni jóvenes ni atléticos, más bien tres gorditos bajitos y eso aun me sorprende más, aunque sumaba gracia.

Moe, a pesar de ser la figura dominante, no era el más gracioso, y mi favorito es Curly, como el de la mayoría de los espectadores. Esta clase de humor ya no se aprecia, hoy es todo más violento y vulgar por lo general.

Junto con esta serie debería nombrar también otra de la misma época y que veía casi juntas, “El show de Abbott y Costello”, que era un derivado de “El gordo y el flaco” o “Laurel & Hardy”, donde los chiflados son dos en lugar de tres pero las situaciones igual de descabelladas.
Por supuesto que yo soy de una generación bastante posterior a la realización de esta serie, sin embargo gracias a las innumerables reposiciones acabé viéndola por casi completo durante mi infancia.
The Three Stooges, nombre original, cuenta con 160 cortos de 16 minutos aproximadamente y que fueron producidos entre 1934 y 1958.
The Abbott and Costello Show, se realizó entre los años 1952 y 1954 y fueron 52 episodios de media hora de duración.

Aquí el tema original de apertura del Show de los Tres Chiflados:



El Zorro. Si Tarzán 
(creado en 1912) fue el primer superhéroe moderno , El Zorro con su alter ego, Don Diego de la Vega debe ser el segundo (1919).
Pienso también que todo el mundo debe conocerlo, pero para quien no, les cuento que se trata una especie de Batman pero de principios del siglo XX. Uniforme negro, enmascarado, capa, su personalidad cuando no está vestido de Zorro es la de un ciudadano normal, algo torpe quizás, pero con éxito social, hasta tiene una baticueva zorrocueva con una entrada secreta y por supuesto un fiel ayudante que conoce su secreto, Bernardo en lugar de Alfred.

Y cuando se enfundaba en su traje y se colocaba su antifaz, se convertía en un diestro espadachín justiciero, hábil jinete y pistolero. Su estatus de héroe popular le hacía persona no grata para los corruptos representantes de la ley del sur de California, que en vano intentaban todo por atraparlo, matarlo o sencillamente descubrir su verdadero rostro.
Claro que gracias a su increíble destreza (y muchas veces a la ayuda involuntaria del Sargento García), nunca lograrán descubrirlo. La similitud con todas las demás historias de superhéroes que vinieron después es remarcable.
En aquella época no había "batimóvil" por lo que en sus aventuras lo acompañaba Tornado su negro corcel. Así como a Batman le gusta dejar su impronta sobre los villanos capturados, El Zorro les marcaba una “Z” a punta de espada sobre la ropa o en la misma piel si el malo era muy malo.
Walt Disney produjo 78 capítulos de 30 minutos que se rodaron entre 1957 y 1959, cuyo protagonista fue Guy Williams.


Candy Candy. Esta es quizás una de las series de animé más complejas que se han realizado y a pesar de que su temática es aparentemente romántica e infantil, se abarcan muchos temas de manera adulta. Toda la crudeza del animé está presente en esta obra maestra creada a mediados de los 70 y es uno de los que más repercusión ha tenido a nivel mundial.

La historia habla de la difícil vida de Candice “Candy” White, una niña abandonada por sus padres en un orfanato hasta llegar a su adultez. Como muchos animé de su época, sus personajes eran americanos o europeos en lugar de ser japoneses como sus autores.

Son tantas las controversias que ha generado este animé a nivel mundial, que en muchos países se han eliminado ciertas muchas partes, se ha traducido de manera diferente al original e incluso se ha cambiado el final, ya que se pensaba que el original contenía un dramatismo que no podría ser digerido o aceptado por los fans. Y es que el animé japonés no es para cualquier público.
Cuando la veía de pequeño me compenetraba tanto con la historia que muchas veces acababa realmente angustiado. Hasta el día de hoy recuerdo escenas de este animé y aun me conmueven.
Fueron producidos 115 episodios de 26 minutos entre 1976 y 1979.


B.J. y Bear. Sin duda era una de las series favoritas de mi infancia y una más junto a Tarzán y Daktari que me hacían dar ganas de tener un chimpancé como mascota, parece que era la moda. Claro que de mayor comprendí que no es tan sencillo cuidar y mantener a tan peculiar animalito, pero para un niño de 10 años ese argumento no es válido.

Billy Joe ‘B.J.’ McKay (Greg Evigan) era un joven camionero que recorría las carreteras de los Estados Unidos en su enorme tráiler Kenworth K-100 de 18 ruedas del que se sentía orgulloso, siempre acompañado de su amigo primate ‘Bear’, que en inglés significa oso pero era un mono. En su interminable camino vivían cientos de aventuras y problemas de los que siempre escapaban.

Camioneros rivales y policías corruptos que intentarían detener a B.J. sin lograrlo. Uno de los ‘rivales’ más carismáticos del camionero fue el Sheriff Lobo (Claude Akins), tanto fue así que años más tarde consiguió protagonizar una serie basada en este personaje, lo que hoy conocemos como un spin-off.

Creo que lo más atractivo de este programa era la utópica imagen rebelde y de total libertad que proyectaba, sin estar atado a nada, B.J. y su chimpancé viajaban a sus anchas por toda América, superando peligros y siempre acabando en los brazos de alguna bonita lugareña. Este es un estilo de series que se dejó de hacer hace tiempo para pasar a temas mucho más fantásticos o mucho más realistas. No sabemos si hoy en día con mejor producción y avances tecnológicos podría tener éxito un producto similar.
"B.J and the Bear" consta de 48 episodios de una hora de duración que fueron grabados entre 1979 y 1981.


En breve os ofreceré la última entrega de este recopilatorio que seguramente a muchos de vosotros os ha traído gratos recuerdos y otros habréis visto por primera vez como eran las series más populares de la tele hace tres décadas.




Otras entregas de la "TV de mi Infancia":

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