22 de julio de 2013

Cuentos Chinos #2: Nüwa, madre de todos

Hoy conoceremos a Nüwa (también conocida como NuKua o Nu Wa), una deidad femenina integrante del clan de los “Tres Augustos y Cinco Emperadores”, considerados los ancestrales gobernantes mitológicos de China poseedores de vida eterna. A esta diosa se le atribuye nada menos que la creación de la humanidad.








Nüwa (女娲) crea la Humanidad

Según una leyenda, La Tierra era un lugar hermoso adornado por el colorido florecimiento de árboles y plantas, cubierta de animales en sus verdes praderas, aves en sus límpidos cielos, peces en sus cristalinas aguas y todas las criaturas vivientes convivían en armonía. Pero a pesar de tanta belleza desmesurada, Nüwa se sentía muy sola paseando por aquel paraíso.

Fue entonces que se agachó y tomó un puñado de tierra del suelo, la mezcló con agua y con ese barro
moldeó una figura a su imagen y semejanza. Mientras acababa de darle forma la figura cobró vida y así nació el primer ser humano.Nüwa estaba tan satisfecha con su creación que siguió moldeando muñecos de barro, hombres y mujeres que cobraban vida en cuanto los terminaba. Todos bailaban a su alrededor alegremente y la soledad de la diosa se disipó.

La historia es breve y sencilla, pero su parecido con las leyendas bíblicas del libro de ‘Génesis’ en el ‘Antiguo Testamento’ es notable.

La diosa Nüwa está descrita en el primer diccionario chino por el filólogo Xu Shen (año 58 – 147) como la “encargada de la creación de todos los seres vivos", por lo que posiblemente, su origen esté asociado a la fertilidad.

En algunas versiones de la leyenda se dice además que Nüwa fue hermana y esposa de Fu Xi, un legendario y remoto gobernante al que se atribuye haber enseñado al hombre el arte de domesticar animales como también a vivir en matrimonio. (Vaya curiosa relación entre estas dos ‘habilidades’)

Existe un mural en el templo de Wu-Liang (condado de Jiaxiang, provincia de Shandong) que data de la época de la Dinastía Han (206 – 220 A.C.) donde Nüwa y Fu Xi son representados como seres con torsos humanos y colas de serpiente entrelazadas y un niño en medio de ambos. En muchísimos otros grabados de diferentes épocas, se pinta a Nüwa como una mujer hermosa con cuerpo de serpiente o dragón.
Como suele ocurrir con la mayoría de los personajes mitológicos, hay numerosos videojuegos, novelas de ficción o películas donde se recrea a esta diosa.



Nüwa (女娲) emparchó los cielos

Otra célebre leyenda que también involucra a Nüwa, cuenta cómo ella “reparó los cielos”. Dos dioses, llamados Gong Gong, el Dios del Agua y Zhu Rong, el Dios del Fuego, se trenzaron en una terrible batalla. Lucharon de manera brutal comenzando su pelea en el cielo y acabando en La Tierra, con lo que provocaron enorme confusión en todas partes.

El
Dios del Fuego ganó, y enfurecido, el Dios del Agua golpeó su cabeza contra el monte Buzhou (un mítico pico que se cree estaba ubicado al noroeste de la cordillera Kunlun en el sur de Xinjiang).
La montaña se derrumbó y los enormes cascotes llegaron hasta el ‘
gran pilar’ que mantenía separado el cielo de la tierra. Entonces la mitad del cielo cayó, dejando un enorme agujero negro.

La tierra se agrietó, los bosques ardieron en llamas, terribles inundaciones cubrieron la tierra y dragones, serpientes y animales feroces saltaron desde sus entrañas para atacar a las personas. Muchos se ahogaron y muchos más fueron quemados o devorados en este desastre sin precedentes.
Nüwa se entristeció profundamente al ver al hombre que ella había creado sometido a tamaño sufrimiento y fue entonces que decidió enmendar el cielo y poner fin a esta catástrofe.

Fundió piedras de diversos colores, las mezcló y
con esa mezcla emparchó el cielo. Luego mató a una tortuga gigante y utilizó sus cuatro patas como pilares para sostener la parte caída del cielo.
Más tarde
Nüwa capturó y mató un dragón, lo cual asustó y espantó a las demás bestias salvajes. Por último recogió una gran cantidad de juncos que quemó y con utilizó las cenizas para detener el flujo de las aguas desbordadas.
Así fue como finalmente la gente en la
Tierra pudo volver a vivir feliz.

La única huella que hasta el día de hoy permanece visible de esta catástrofe monumental según la leyenda, fue que el cielo quedó levemente inclinado hacia el noroeste y la tierra hacia el suroeste. Este es el motivo por el cual desde entonces el sol, la luna y todos los astros giran hacia el oeste y todos los ríos (al menos los de China) corren hacia el sureste. También cuando sale el sol después de una tormenta, al mojarse la mezcla que usó Nüwa para reparar el cielo, la luz refleja los colores de las piedras que fundió, dando lugar al “Arco Iris”.




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